lunes, 2 de febrero de 2009

Los retos de la tecnología educativa.

Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa.

Centro de Estudios en Comunicación y Tecnologías Educativas.

Maestría: Comunicación y Tecnologías Educativas.

Sede: Universidad Autónoma de Querétaro.

Grupo: 02. Tutora: Marcela del Olmo Ruiz.

Estudiante: Mayeli Sánchez Olalde.

Ensayo: Los retos en la educación tecnológica.

Fecha: 2 de febrero de 2009.

El hombre ha puesto su futuro en manos de las poderosas maquinarias que él mismo ha creado para satisfacer sus necesidades. Desde el inicio de la Revolución Industrial (XVII-XX), el hombre ha dado grandes pasos en lo que se refiere a la frontera del conocimiento.

Tan sólo analicemos el extraordinario desarrollo de la computadora. Este ha sido un invento que tuvo que pasar un largo proceso ya que desde el siglo XVII, mentes brillantes desarrollaron avances paulatinos para darle paso a la computadora. Primero con la máquina analítica de Charles Babbage, la cual no se pudo construir por falta de recursos, y luego aparecería la Mark I desarrollada en la Universidad de Harvard y así sucesivamente hasta que en 1953 sale al mercado la primer computadora comercial la IMB 650.

Estamos hablando que en poco más de 50 años la computadora ha tenido transformaciones sorprendentes. No sólo en cuestiones físicas, también en la amplia gama de aplicaciones que existen para esta valiosa herramienta. Desarrollemos una que tiene un gran impacto social: la educación.

El impacto de la tecnología educativa.

Al hablar de tecnología educativa, nos obliga a comprender no sólo las que fueron, son y serán sus usos; si no de la concepción misma de la educación, de aquellos sistemas de aprendizaje-enseñanza, de los cuales nuestros padres, nosotros y las futuras generaciones estaremos sujetos a lo largo de una parte importante de nuestra vida.

Este ensayo resultaría insuficiente para abordar cada una de las corrientes de la psicología educativa, sin embargo podemos realizar una definición concreta, así como mencionar a los principales exponentes de cada una de ellas:

Conductismo: Está centrada en el comportamiento del individuo frente a las influencias del ambiente (E-R), comportamiento que es aprendido por reforzamiento o imitación; luego, de existir algún problema en la conducta de los estudiantes esto es visto como una deficiencia en el historial de refuerzos de la misma. El aprendizaje es la causa principal de la modificación del comportamiento, por tanto el maestro debe propiciar un ambiente apropiado para el refuerzo de la conducta. El control sistemático de la misma se traduce en normas de comportamiento. Principales exponents: IvanPetrovich Pavlov, Edward Thorndike, Jonh B. Watson, Burrhus F. Skinner y Jhon Dewey.

Cognoscitivismo: El sujeto activo se relaciona con el objeto de aprendizaje. A diferencia del conductismo, considera que el aprendizaje modifica las estructuras cognitivas que se refleja luego en la conducta del hombre. Principales exponentes: J. Piaget, David P. Ausubel y Lev Vygotski.


Constructivismo: Resultado de la interacción entre el alumno que aprende, el contenido que es objeto de aprendizaje y el profesor que ayuda al alumno a construir significados y a atribuir sentido a lo que aprende. Considera que el aprendizaje humano es siempre una construcción interior. Principales exponentes: Lev Vygotsky y Jean Piaget.

Gradualmente se ha adoptado a la educación desde una perspectiva constructivista, dejando atrás la vieja escuela donde el niño sólo repite y es condicionado para adquirir un aprendizaje. Se buscan nuevos esquemas en los cuales los interesados puedan desarrollarse de forma más natural y evitar, lo que reconoce Papert , la percepción de la escuela como lenta, aburrida y realmente anticuada.

El Lic. Enrique Verdecia Carballo comenta en su artículo “Algunos Fundamentos Filosóficos y Psicológicos de la Tecnología Educativa”, que la tecnología educativa “sufrió de iguales embates conductistas por parte de sus seguidores en la primera etapa, pero comenzó a vislumbrar otros caminos más prometedores para vigorizar sus potencialidades y otorgarle una mayor importancia al maestro y al estudiante como seres capaces de pensar y construir el conocimiento en perfecta colaboración”.

Lo anterior lo ejemplifica, listando veintinueve diversas definiciones de tecnología educativa –compilación realizada por Fernández Rodríguez y García Otero- y de las cuales concluyen: “(…) Todos estos términos empleados dejan ver las diferencias sustanciales de criterio entre los diferentes autores, lo que, a nuestro juicio, pone de manifiesto lo endeble de su aparato conceptual-metodológico. (…)El aspecto axiológico debe ser tenido en cuenta al hablar de Tecnología Educativa.” (Fernández Rodríguez, B. 2006:5), de las cuales son de destacar las siguientes:

· 1980 UNESCO: La tecnología educativa es una aplicación sistemática de los recursos del conocimiento científico al pro­ceso que necesita cada indivi­duo para adquirir y utilizar conocimientos.

· 1997 GÓMEZ M. : Tecnología Educativa. . . arte aplicada, capaz de favorecer en la comunidad escolar la movilización de la información, el surgimiento y desarrollo de potencialidades individuales y colectivas, la participación crítica, constructiva y responsable dentro de una visión socio-cultural.

Romper paradigmas educativos.

Me gustaría comenzar este apartado con la reflexión que hace Papert en el capítulo I de su libro La máquina de los niños. Replantearse la educación en la era de los ordenadores:

“La única pregunta que queda por responder es si tales alternativas serán creadas democrá­ticamente. ¿Será la educación pública quien abra el camino o, como en la mayoría de los casos, el cambio favorecerá primero a los niñ­os de clases más acomodadas y luego, lentamente y con mucho esfuerzo, alcanzará al resto de nuestros hijos? ¿Seguirá la escuela imponiendo a todo el mundo una sola manera de alcanzar el saber o, por el contrario, se adaptará un pluralismo epistemológico?”

Sin lugar a dudas, existe un rezago muy importante en el uso de la tecnología en nuestro país, y de ello hay varios indicadores como la cifra del acceso a internet que, según INEGI, es de solamente 20% en el ámbito nacional.

Es entonces cuando surgen muchas preguntas: ¿Cómo aplicar la educación tecnológica en México? ¿Cómo desarrollar dentro de las escuelas –de todos los niveles- investigación tecnológica y social para su adecuada aplicación? Como profesores ¿cuál debe ser nuestra aportación a esta innovación educativa?

Yo que tuve oportunidad de trabajar en El Marqués, un municipio del estado de Querétaro; impartiendo un taller de radio a un grupo de entusiastas que tenían entre 18 y 60 años, me doy cuenta que está alfabetización tecnológica no es imposible. Pero está intrínsecamente vinculada con el combate a la analfabetización. (Para Papert resultan las voces letradura y letrado). Es sorprendente que a principios del siglo XXI, existan aún mexicanos que no saben leer ni escribir.

Ahora con mis alumnos de nivel Ingeniería y los de nivel Técnico Superior Universitario, los rezagos son culturales. Si no hay recompensa no hay motivación para realizar una tarea, el nivel de lectura es bajo (resultado lógico al conocer los resultados de CONACULTA que en nuestro país sólo leemos 2.9 libros al año por persona), y así podría enlistar muchos malos hábitos educativos, que no sólo incluirían a los alumnos sino a nosotros como docentes por igual.

Por otro lado, los alumnos tienen muchas inquietudes, algunos están sustituyendo sus cuadernos de anotaciones por computadoras portátiles; están también los iPod e iPhones los cuales tienen herramientas con grandes aplicaciones en el plano educacional.

Por lo tanto estoy convencida que se puede realizar una aportación significativa en esta era de cambios y revoluciones tecnológicas. En una universidad como la mía que va naciendo, puedo afirmar que el compromiso académico está consciente de los retos que implica asumir la responsabilidad de la educación, de la adaptación que debemos tener; así como desarrollar profesionalmente estrategias de aprendizaje acordes a las necesidades, habilidades e intereses de nuestros alumnos.

En mi opinión, el Lic. Verdecia hace valiosas reflexiones al respecto, de las cuales me gustaría rescatarlas integralmente:

· El futuro de esta ciencia joven es incierto por su alta velocidad de desarrollo en materia de hardware y en menor medida de software, y sumado a eso están las personas resistentes a cambios radicales no solo de medios de trabajo sino también de pensamiento.

· La piedra angular del proceso docente es la investigación educativa y en eso concuerdan los autores. Es ella la que define y orienta sobre los métodos, cuáles son los contenidos apropiados, qué objetivos deben cumplirse, cómo debe organizarse y evaluarse el proceso, y sobre todo qué medios se deben utilizar.

· La creatividad en el proceso de enseñanza-aprendizaje define en gran medida el aprovechamiento óptimo de las potencialidades de los estudiantes, ya que les mueve el pensamiento lógico, la reflexión consciente, el sentido heurístico del aprendizaje; conduce a la diversidad de conocimientos que se pueden alcanzar y genera un entorno educativa multifacético en sí mismo.

· Llegada la era de la informatización se fueron desarrollando amplios programas de elaboración de software educativos como medios de apoyo a la docencia, se introdujeron los medios audiovisuales para complementar y enriquecer el aprendizaje de los estudiantes con los que se han alcanzado y mantenido los índices más altos en materia de educación con respecto a América Latina y algunos países del mundo desarrollado.

· La tecnología educativa exige de las instituciones docentes flexibilidad de pensamiento y presteza en la aplicación de las mismas. Ha de trabajarse en función de suavizar las mentes rígidas y detenidas en el pasado, que no aceptan cambios ni transformaciones que redundan en el perfeccionamiento del sistema.

Mi principal conclusión es que hay mucho camino por recorrer, muchas barreras que superar; entre ellas cambiar nuestra concepción de la educación y aplicar las tecnologías en este desarrollo integral. Como docente tengo el compromiso de aportar a una gran escala, todos los conocimientos que adquiera a través de esta especialidad, que sin lugar a dudas, potencializará las oportunidades de esta área que resulta apasionante para mí: la tecnología educativa.


Bibliografía:

Papert, S. (1995). La máquina de los niños. Replantearse la educación en la era de los ordenadores. Barcelona: Paidós.

Verdecia, Enrique. Algunos Fundamentos Filosóficos y Psicológicos de la Tecnología Educativa. Edutec. Revista Electrónica de Tecnología Educativa. Núm. 23 / Julio 07 [ref. 31 de enero de 2009].

Disponible en web: http://edutec.rediris.es/Revelec2/revelec23/everdecia/everdecia.html